Importante: asegurarse de la presencia de la servilleta en la mesa y que se de tela. Evitar las de papel, que por lo menos para el asado no son recomendables.
La ama de casa criticará por la tarea posterior de su lavado. Pero hay que convencerla. Sus invitados merecen toda la comodidad posible. El asado exige la “ayuda” de la servilleta de tela.
Ni hablar si la ocasión permite algún gesto algo “primitivo”, pero sin duda alguna “deseado”, como ser tomar las costillas con la mano.
Oportuno el momento en que se ve que empieza el uso de la servilleta por algunos de los comensales, para destacarse recordando su origen, su inventor: Leonardo Da Vinci.
Para ampliar sobre ello, recomendamos la lectura de “El origen de la servilleta” en este mismo sitio www.asadoesargentino.com.ar categoria “curiosidades”.


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