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Prender el fuego del asado

Fri, Sep 24, 2010

Asado Familiar



Ha llegado el momento que pareciera que es clave en el asado.

Porque el secreto de un buen asador no esta solo en saber elegir los cortes de carnes, sino en el fuego y especialmente en las brasas. Es que las brasas permiten una cocción lenta para preservar los jugos de la carne, sin resecarla ni quemarla.

No vamos a comentar sobre el origen del fuego… pero vamos a permitirnos decir si no habrá sido un argentino el que lo descubrió … porque no hay en el mundo quien maneje el fuego como el que vive en este país.

En el campo, en una azotea, en un club, en un quincho, cada asador sabe administrar la equilibrada relación entre él, el fuego y la carne.

Veamos en que momento prender el fuego. Ya habremos definido más o menos en que horario tendremos que llevar el asado a la mesa.

A partir de esa hora, y siendo que ya dijimos que la cocción no tiene porque llevarnos mucho más de hora y media, tengamos en cuenta que llegar a tener las brasas listas para poner las tiras de asado, es decir “prender el fuego” nos demandara no mas de media hora.

Total, estamos en que desde el horario fijado para “llevar el asado a la mesa”, debemos prever alrededor de dos horas, como horario para el inicio de prender el fuego. Recordar que hemos decidido el uso de carbón y esos son los tiempos para ese tipo de combustible.

Ya tenemos la parrilla limpia. Entonces vamos en busca de la bolsa de carbón; las maderas o “leñitas”; recurrimos a algunos de los utensilios.

La carne, ya salada, estará en tiempo de espera.

Dejamos en el olvido, las primeras veces que intentamos transformar el carbón en brasa. Que habremos tropezado con que el carbón estaba mojado; los diarios húmedos; que nos retaceaban el alcohol.

Encender el fuego es casi como resolver un cálculo matemático. Hay múltiples formas de hacerlo y casi todas llegan al resultado.

Pero no está fuera de lugar recordar algunos de los procedimientos para que la llama gane fuerza y sorprenda al curioso que se acerca a opinar. Es que siempre cuando te ponés a prender el fuego,  hay un tío o amigo que te sugiere algo.

Traigamos al carbón a la escena. Controlemos que no este húmedo. La humedad, por leve que sea, provocará que el carbón tarde más tiempo en prender.

Atención: No olvidarnos de retirarnos el reloj pulsera.

Importante, si bien es sabido no podemos dejar de recordarlo: Cuide que los niños no jueguen alrededor de la parrilla.

Si una vez abierta la bolsa se nota que el carbón esta húmedo, se recomienda ponerlo de ser posible en algún lugar donde le de sol.

Estamos ante una tarea “sucia”. Por más precaución que se tenga, difícilmente podamos obviar “tocar” el carbón con la mano. De allí la importancia de hacerlo con guante.

Es práctico que el carbón lo pasemos de la bolsa a un cajón o caja de cartón, lo que facilitará la elección de los trozos.

Aunque no lo digamos, en la tarea de prender el fuego nos viene, por lo menos a los varones, un aire de la niñez de querer jugar con el fuego, y algo de “arquitecto”, porque hemos de preparar el carbón, como si estuviéramos intentado alguna construcción ….

Recordaremos las distintas formas de colocar el carbón y con que “ayudarse” para que prenda.

Tengamos siempre en cuenta –cualquiera sea el método empleado- la necesidad de que se logre circulación de aire, para que permita difundir el fuego, es decir que “no se ahogue”.

Si el espacio lo permite, es bueno encender el carbón en un extremo de la parrilla, para luego ir esparciendo la braza a medida que sea necesario, guardando siempre una reserva en el extremo.

Desde ya, si Ud ya tiene “el método” para prender el fuego y que “ese no es su problema”, como resulta que este capítulo es algo extenso porque veremos de comentar todos aquellos procedimientos conocidos, puede ser conveniente dejarlo para una lectura posterior y pasar directamente al tema siguiente.

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