Prender el carbón, construyendo alrededor de una botella la pila
en forma de volcán y ayudándose para prenderla con aceite
He aquí una forma de prender el fuego para el asado no muy conocida.
Consiste en colocar una botella, de forma común, de vidrio, de plástico, pero de paredes lisas, en el medio y a su alrededor arrimarle el carbón.
Asegurarse girando la botella que el carbón va quedando “consolidado”
Una vez armada la montaña, la botella es retirada quedando el centro vacío.
En realidad no es terminante que sea una botella. Por ejemplo algún trozo de caño o envase de lata puede también utilizarse para este intento. La ventaja de la botella pareciera ser, que su forma y altura, permitiría un mejor desplazamiento al retirarla, evitando el desmoronamiento del carbón.
Inclusive se puede intentarlo con la utilización de dos botellas si la cantidad de carbón es importante. El éxito esta en la paciencia para colocar los trozos de carbón a los alrededores.


Bien, ya logramos retirar el artefacto usado, y ha quedado el hueco.
A continuación, se hace una especie de tubo con papel de diario y se cierra en un extremo (simplemente se arruga el papel en forma de torniquete).

Se va colocando cada parte (rollo de papel) en el espacio vacío dejado en el centro del carbón. Luego se lo rocía con un poco de aceite (tres/cuatro cucharadas).
Se enciende. No hay que soplar, no hay que tocar nada, se enciende solo. No deja malos olores, no genera humo.
Prender el carbón construyendo la pila
con el agregado de una botella envuelta en papel.
Es una variante de la anterior. Elegimos una botella.

Doblar varias hojas de diario por la mitad para obtener un pliego rectangular suficientemente grueso. Hacemos rollos con el papel, como si estuviéramos estrujando la ropa y le damos forma de “rosqueta”.
Sin apretar mucho, envolver (enrollar) la botella o similar artefacto cilíndrico, con el pliego de papel, amarrándolos a la botella hasta cubrirla, de abajo hacia arriba, desde la base hasta el cuello. Si empujarlas hacia la base de la botella.

Ya envuelta en papel, se lo coloca en posición vertical, al centro de donde se quiere hacer el fuego.
Se colocan los pedazos grandes y medianos del carbón alrededor de la botella y hasta el cuello, construyendo una especie de montaña. Queda como un “volcán”.
Se extrae con cuidado la botella, de manera que sólo queden los rollos de papel dispuestos en forma de anillo y el carbón alrededor. Quedará un vacío en el medio de la montaña de carbón.

Agregar un poco más de papel en el agujero.
Finalmente encendemos el papel en zonas distintas y a medida que se prende, vamos llenado el hueco dejado por la botella con trozos muy pequeños de carbón. El carbón se prenderá y tendrá suficientemente oxigeno para no apagarse, mientras que calentará uniformemente.

Cuando las llamas se extingan, y si las brasas permanecen fulgurosas, se desparrama la montañita de carbón encendido.
Como vamos leyendo, hay muchas formas de prender el fuego. Es bueno conocerlas todas, porque es probable que dependerá de los lugares donde tenemos que intentar prender el fuego la elección del método.
Prender el carbón, con la ayuda de “cono de papel” y aceite.
Se hace conos de papel.

Se los coloca con la punta hacia abajo entre los carbones o leña.
Se lo llena con aceite y se enciende la parte superior.
La vela así formada eleva la temperatura en gran medida y tiene gran resistencia en apagarse por viento o lluvia.
Prender el carbón, con la ayuda de una mezcla compuesta por azúcar y aceite.
Extender dos pedazos de servilleta de papel y colocar en el centro un puñado de azúcar.
Recoger la servilleta y hacer una especie de pozo en el azúcar. Colocar aceite en el centro, hasta que sobrepase el azúcar.
Envolverlo y ponerlo en medio de la montaña de carbón.
Encenderlo. No se apaga, aunque este soplando viento. Increíble.
Prender el carbón dispuesto
como una corona.
Se hace con el carbón una corona circular, con un hueco en el centro, los carbones más grandes abajo.
Se coloca papel y maderitas, en el hueco del centro. Si se usa papel de diario, con 4 o 5 será suficiente, la primera en pedazos, tal como viene y las siguientes “retorcidas” para que no se quemen tan rápido. Se prende.
Prender el carbón, contando
con un “brasero”

Aquellos afortunados que poseen un brasero, se dice que tienen el mundo a sus pies para hacer el asado.
La técnica es similar a la de carbón sobre la parrilla, pero se realiza en un brasero a un costado de la parrilla.
Habrá humo y hollín, pero a medida que las brasas están listas van cayendo solitas al piso de la parrilla, por el espacio entre las varillas y se puede trabajar cómodamente.
Para igual forma estamos viendo en el mercado se ofrece este tipo de brasero:

Diámetro: 22 cm. Altura total: 36 cm. Mango: 31 cm. Peso: 1.8 Kg. Capacidad: 3 Kg de carbón. Construcción: tubo de chapa con rejilla en su parte inferior

Mango de caño con empuñaduras de madera. Tres patas de apoyo. El carbón se enciende rápido y completamente, eliminando casi totalmente las emanaciones de gases nocivos que pueden impregnar los alimentos que se asan. Las brasas se van retirando desde la parte inferior, mientras que por la parte superior se agrega carbón según necesidad. Interesante.


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